La situación de la llengua murciana: Carta abierta a L'Ajuntaera
"L'Ajuntaera pa la plática, l'esturrie y el'escarculle la llengua murciana"; este es el nombre con el que os dáis a conocer en vuestra web. Una cosa, ¿por qué "el'escarculle" y no "l'escarculle"?, ¿por qué en "el'escarculle" no hay contracción del artículo y en "l'esturrie" sí la hay? Y si no hay contracción del artículo, ¿para qué el apóstrofe?; ¿qué tiene de malo "el esturrie"? ¿Cuándo hay que poner espacio entre artículo y sustantivo como en "la plática" y apóstrofe como en "el'esturrie"? Y otra cosa: esturrie, ¿significa "investigación" o "desarrollo"? Es que lo he visto traducido de las dos formas.
El propio nombre de vuestra asociación dice muchas cosas del estado de la que llamamos "llengua murciana", el dialecto del castellano que, según se cree Wikipedia, se habla en nuestra querida Región y en los demás terrajes vecinos, otrora pertenecientes al antiguo Reyno de Murcia. Tenéis (tenemos) una suerte increíble de que la enciclopedia online más visitada del mundo considere que en la Región charramos (¿o platicamos?; ¿qué matiz de "hablar" posee cada término?) un dialecto del castellano. Eso da un empujón identitario a nuestra patria chica que, tristemente para mi gusto, ha sido absorbida cultural e identitariamente por la grande casi en su totalidad, con unas consecuencias sociales, políticas y económicas en las que no me voy a parar y que, como todo, son relativas y susceptibles a debate. Pero vamos a partir de hechos y trivialidades, diremos que la identidad murciana es relegada casi en su totalidad en la española: el murciano es más español que murciano.
Para que una lengua, dialecto, variedad o conlang se considere como tal debe cumplir, como mínimo, una condición lógica, una regla cero impepinable: ha de poder ser puesta en práctica. Lamentablemente, este no es el caso de nuestra "llengua maere" (¿o máere?; lo he visto escrito de las dos formas. ¿Cuáles son las reglas de acentuación y diptongación del murciano?), que en el estado actual no llega ni a ser un dialecto. Yo personalmente no lo llamaría ni jerga, ya que las jergas internas consiguen sobrevivir por su utilidad en sus respectivos mundillos; no es el caso tampoco de la llengua, que está abocada a su irremediable muerte por su absoluta imposibilidad de ser practicada. Y digo que es imposible de practicar por diversos motivos, a saber:
1.- El carcabulario (¿de verdad esto es vocabulario en murciano?, ¿qué etimología tiene esta palabra? ¿Es "carca" la raíz semántica? Entonces, ¿eso significa que "carcablo" significa vocablo y "carcalizar" significa vocalizar?) murciano está tremendamente desfasado. La mayoría de parablas con denominación de origen Murcia tienen su raíjo en mundos y oficios de hace más de un siglo. Aunque esta no es la pega en sí, ya que éste es el origen de un buen número de palabras de cualquier idioma; el problema está en que a ningún miembro de L'Ajuntaera ni a ningún "murcianólogo" amateur se le ha ocurrido adaptar esas palabras viejas a los tiempos d'hogaño (¿o d'hoganno? ¿Cómo hemos resuelto el tema de la eñe? ¿la usamos o volvemos a la nn medieval?). ¿De qué nos sirve en 2020 conocer diez sinóminos murcianos de acequia? ¿Podemos hablar en murciano de cosas de 2020, como buscar aparcamiento en el centro, o la subida del precio de la luz, o la pandemia del coronavirus, o que hay que ir a la farmacia a por jarabe para la tos, o que han pitado un fuera de juego que no era, o que el mes que viene se me acaba el paro, o que me han metido un virus en el ordenador por ver pornografía en internet? Lo dudo horrores, cuando la parabla más tecnológica que hay en llengua murciana es picaza.
2.- El murciano carece de unas rulas de gramancia y ortografía mínimamente estables. Básicamente, se dejan las normas de escritura a la suerte y criterio del escrebior (o escrebiór, o escrebiör) o pueta (o puëta... ¿cómo narices se usan las diéresis en murciano?) que esté intentando practicar la llengua. Esto hace que dos textos en murciano escritos por dos autores distintos (a veces hasta por el mismo autor) no se parezcan en absolutamente nada. Bien podrían ser a ojos insupios dos dialectos distintos, porque el murciano no tiene nada fijo y distintivo que lo identifique. Adiós al formato, adiós al rigor, adiós a la consistencia. Adiós a una apariencia estable. Adiós a reconocer "mi lengua" en un primer vistazo. Adiós a proyectos colectivos en murciano siguiendo mismas normas de escritura y estilo. Adiós a traducciones y a documentos oficiales. Adiós a enseñar el murciano a las nuevas generaciones (¿qué vas a enseñar si todo vale?), y al arremate, adiós llengua.
3.- Sinónimo no significa sustituto; los sinónimos pueden añadir matices a la palabra. "Una pijá" significa mucho, pero no es sustituto de éste en un texto formal. Igual que "aciguatar" no es sustituto de coger, ni "espichar" es sustituto de morir, ni "esclafarse" de sentarse, ni "escachuflar" ni "escachifollar" de destruir o romper. El uso sobresaturado de los sinónimos con mayor carga humorística no conforman un dialecto del castellano; conforman, como mucho, una parodia de éste. Este tipo de palabras sólo tiene sentido si se quiere componer un texto que suene ridículo al oído; y es exactamente lo que ocurre con buena parte de los escritos en llengua murciana, que son tan saturadamente ridículos que ni siquiera sirven como texto humorístico, y añadiendo estos disparates al parablero, flaquísimo favor le estamos haciendo a nuestro dialecto.
4.- "Platicar" significa hablar, no decir. "Esfisar" significa observar, no ver. Deliberadamente se han empleado traducciones al murciano de verbos incorrectos al uso para hacer un discurso más "genuinamente" murciano, pero el resultado siempre es una total aberración morfosintáctica y atentando de paso contra el principio de economía del lenguaje: "Le platiqué a mi maere que viniera a recogerme", "Esfiso que estás ocupada, luego te llamo". Esto, que en castellano haría que cualquier lingüista quisiera arrancarse los clisos, parece que es aceptable para muchos autores en llengua murciana.
5.- También resulta muy difícil de tragar la pillería de los modificadores (aumentativos, disminutivos) para crear palabras. "Antiguón" no es el murciano de antiguo, es el aumentativo. "Solico" o "soliquio" no es el murciano de solamente, es una palabra castellana con un diminutivo que usamos aquí.
En resumen: el murciano a día de hoy está lejos de ser una opción práctica ni practicable, por su alta inconsistencia, por su baja adaptabilidad y por su casi total ausencia de contenido y forma. Pero de alguna manera ha pasado por dialecto para algunos académicos (imagino que de fuera de Murcia), y aquí le llamamos "llengua" y queremos que se reforme el Estatuto de Autonomía para que se reconozca, se enseñe y se haga cooficial en la Región, a pesar de que casi nada del mundo actual tiene traducción y que no se ha consensuado ni estandarizado absolutamente nada de ningún aspecto del murciano.
Digamos que os siguen el juego en algún molecipio de la Región y os permiten traducir al murciano placas de algunos lugares públicos. ¿A las calles las llamaréis "calle", "carrera", "carruchera" o "carralera"?, ¿el "año" de las placas conmemorativas lo escribiréis con eñe o con doble ene?, ¿se dice "centro de salú", "centro e salú", "centro salú" o "centrosalú"? Con los ejemplos tan heterogéneos que hay en internet y la nula estandarización, ¿cómo vais a traducir nada de forma fiable y oficial?, ¿no os viene muy grande esto de la cooficialidad? L'Ajuntaera, ¿estáis esperando a que cambien el Estatuto para entonces comencipiar a diseñar la llengua murciana?, ¿no debería ser al revés?
Que conste: No sólo me gusta la idea de un dialecto murciano, sino que creo que la Región lo necesita. El ninguneo a las autonomías más centralistas y su consecuente empobrecimiento a menudo tiene su origen en una crisis identitaria; y Murcia es un claro ejemplo de esto. Un dialecto hace que esta pequeña esquina de tierra a la que hubo que dar nombre propio tenga algo más de sentido. Qué bueno sería que páere y máere fuera nuestro aita y ama. Que bueno sería que los murcianos apreciasen más lo que tienen aquí (sin despreciar lo de fuera) y estuvieramos más unidos entre nosotros a través de un habla propio, curtido en el campo y secado en la mar. Es por eso que resulta increíble que tras más de un siglo de literatura murciana, nadie, ni siquiera los que portáis el estandarte de la conservación, la riconocencia, el esturrie y el escarculle del habla de Murcia, hayáis hecho un esfuerzo por dar forma y quitarle el polvo a la vieja lengua de nuestros abuelos para que podamos usarla los nietos en el siglo XXI.
Por el futuro de nuestra Región: desarrollo y estandarización de la llengua murciana.
Saludos.
Jusepe Soto Lorente
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